domingo, 12 de abril de 2015

Ejercicio para reparar tristes memorias del pasado

“Tu niño interior quiere jugar,
a pesar de la corrupción que reina a tu alrededor.
Vive cada momento con energía e imaginación.”

«Cada vez que tengas un recuerdo doloroso de tu infancia, viaja por tu memoria y, con la edad que tienes hoy, dile a tu niño: “Pequeño mío, no estés triste, no estás solo . Yo estaba contigo, acompañándote todo el tiempo. Soy tu amigo. Juega conmigo”… Y así agregas a tu infancia cosas que no tenías en tu memoria y la cambias.

Puedes agregar alas invisibles a tu niño y hacerlo volar, darle belleza, darle valores, colorear las calles, llenar su casa de objetos preciosos, hacerlo conversar con los animales y las plantas, mejorar a sus padres, etc… Y si tú, hoy estás triste, puedes invocarte a ti mismo, cuando serás un/una anciano sabio que te diga: “Querido, soy tú con cien años más. Ya lo ves, no estás solo, estoy junto a ti. Tengo una inmensa sabiduría y puedo aconsejarte”.

Si agregas importantes detalles a tu memoria, tal como hace un artista cuando pinta un cuadro o filma una película, puedes cambiarla, agregarle felicidad. Si quieres liberarte del sufrimiento pasado, colorea y enriquece tu memoria. Otórgate lo que no te dieron. Haz lo que no hiciste.

Ahora mismo, elige algún recuerdo doloroso, míralo desde otra edad y dale nuevos aspectos, todos ellos positivos. Por ejemplo, si viste el cadáver de un perro podrido, hazlo integrarse a la tierra, convertirse en abono y dar origen a hermosas flores. Por otra parte, lucha para no pensar que el futuro es terrible e imagina, crea en tu mente un futuro precioso. “Sí, un día moriré, pero muy agradablemente: mi conciencia, gota divina, regresará al océano divino, que es un orgasmo eterno.”

Esta técnica de cambiar el pasado, agregando aspectos agradables a mi memoria la descubrí en la época en que Hollywood comenzó a colorear sus viejas películas filmadas en blanco y negro….

Debemos tratar a nuestra memoria como si fuera un diamante cubierto de carbón. Vamos a pulirla hasta dejar al descubierto su belleza y luego tallarle facetas para enriquecerla.»


Alejandro Jodorowsky

El “hombre más feliz del mundo” develó su secreto

NEUROCIENCIAS: Matthieu Ricard, el monje budista francés y nepalés, que cambió la ciencia por la espiritualidad, habló sobre el entrenamiento mental que se necesita para ser feliz.


Científicos detectaron una gran actividad asociada al bienestar en su cerebro. (Universidad de Winsonsin)
El biólogo, investigador en genética, fotógrafo y monje budista Matthieu Ricard habla desde la sencillez, calma y alegría de quien es feliz en todos los aspectos de su vida, debido a que ha logrado traspasar las carencias, sufrimiento y negatividades que llevan a la mayoría de las personas a ser infelices.
Sin bienes materiales, amor de pareja ni actividad sexual desde los 30 años, fue analizado y declarado por científicos de la Universidad de Winsonsin como el “hombre más feliz del mundo”, ya que su cerebro presenta una gran actividad asociada al bienestar y las emociones positivas.
Lleva más de 40 años dedicado a la práctica contemplativa budista, viviendo en la India, Bután, Nepal, Tíbet, pero también recorriendo el mundo para promover proyectos humanitarios, el bienestar y la felicidad. Además, desde 1989 es asesor del Dalai Lama y traductor de las enseñanzas budistas.
En América
Hace algunos días Matthieu Ricard visitó por primera vez el continente y pudo contemplar la majestuosidad de la Cordillera de Los Andes, que tanto le habían hablado.
Lo particular que tiene este hombre es que, al ser un científico y monje, es capaz de encantar y convencer hasta el más racional e incrédulo sobre los beneficios que tienen las prácticas espirituales.
¿Por qué? Pues es la prueba viva de que la meditación funciona para alcanzar estados de bienestar y felicidad constante, sonante y real. Su secreto está en tener un entrenamiento mental a través de la meditación, la que con paciencia, logrará de a poco, reducir y hasta suprimir los pensamientos y emociones negativas o más bien, verlos desde una perspectiva diferente en la que dejan de ser dañinos.
En ese sentido, menciona lo importante que es el nivel de conciencia que se tiene para lograr su manejo mental.
“Las emociones duran segundos, pero tenemos la tendencia a rumiarlas y su repetición crean estados de ánimo que después por acumulación llegan a convertirse en rasgos personales”, explicó.
Por eso propone cambiar la emoción o pensamiento negativo por uno positivo, para neutralizarlos, ya que ambos a la vez son incompatibles y agrega, que la neurociencia y la neuroplasticidad han comprobado el impacto que tiene este entrenamiento mental en las personas, donde la vida de los monjes, en especial la del Dalai Lama, es un claro ejemplo de los beneficios. Y no se trata de no enojarse ni ser pasivo frente a las injusticias sino de estar en un estado de bienestar y felicidad consciente sin ser dañino, malévolo.
La idea es no identificarse con la emoción y entender que uno no es la angustia ni la ansiedad.
“Mira siempre lo que te sucede con el ojo de la conciencia y te darás cuenta de la emoción que está ahí y luego, ésta empezará a perder fuerza y de manera natural se va a desvanecer. Si lo haces una vez, dos, tres y cuatro veces la tendencia de esa emoción destructiva irá bajando su intensidad hasta desaparecer”, acotó.
Es decir, se trata de cultivar las cualidades más valiosas y las otras, disminuirlas. Para eso, dijo, se requerirá esfuerzo, reposo completo y mucha práctica.
Es que para Ricard, la felicidad es un “tesoro escondido en lo más profundo de cada persona”, que para alcanzarla, se necesita entrar en contacto con el mundo interior a través de la meditación y luego en el cotidiano aplicar control y fuerza de voluntad, porque la felicidad no tiene que ver con bienes materiales, poder o belleza.

miércoles, 8 de abril de 2015

La Música y el Cerebro



"El cerebro es modificado por la música y la exposición a esta podría aumentar el funcionamiento emocional y cognitivo. Un estudio publicado en la prestigiosa revista Nature Neuroscience demostró, por primera vez, que escuchar música libera la misma sustancia química en el cerebro que la comida, el sexo e, incluso, las drogas: la dopamina. Esta molécula está muy fuertemente vinculada a los circuitos de recompensa en nuestro sistema nervioso...Los investigadores estudiaron lo que los participantes sentían en respuesta a sus canciones favoritas, y encontraron que la dopamina se libera en dos áreas del cerebro: el primer lugar, en anticipación a un pico musical: en el núcleo caudado, clave en el aprendizaje y la memoria; a continuación, durante la experiencia máxima, en el núcleo accumbens, sitio de las vías de recompensa y el placer. Nuestra experiencia con la música también puede variar los patrones de actividad en nuestro cerebro.

Estas reflexiones nos permiten reconsiderar la simple y reiterada definición sobre la música porque nos damos cuenta de que es un arte que combina mucho más que los sonidos"

Fragmenteo del libro Usar el Cerebro Dr. Facundo Manes