sábado, 4 de octubre de 2014
viernes, 3 de octubre de 2014
Un nuevo estudio revela cómo puedes renovar tus genes
Últimamente se está hablando mucho acerca de la “activación del ADN“, algo que suele considerarse como un disparate más de la corriente New Age
sin base científica alguna. Sin embargo, un reciente estudio realizado
por investigadores de Wisconsin, España y Francia, aportó las primeras
pruebas de cambios moleculares específicos tras un periodo de meditación consciente. Este
estudio demuestra que realmente podemos activar ciertos genes durante
la meditación, una idea que se atribuía tradicionalmente a las
pseudociencias.
El
estudio investigó los efectos de un día de intensa práctica de
meditación consciente en un grupo de meditadores experimentados, en
comparación con grupo de sujetos de control sin experiencia previa de
meditación que participaron en actividades tranquilas no meditativas. Al
cabo de ocho horas de meditación, el grupo de los meditadores mostró
una serie de diferencias genéticas y moleculares, incluyendo niveles
alterados de la “maquinaria” encargada de la regulación de los genes
y una reducción de los niveles de genes pro-inflamatorios que, a su
vez, se correlacionaron con una recuperación física más rápida tras una
situación de estrés.
“Se trata del primer estudio que muestra rápidas alteraciones en la expresión de los genes
asociadas a la práctica de la meditación consciente,” afirma el autor
del estudio Richard J. Davidson, fundador del Centro de Investigación de
Mentes Sanas y profesor de Psicología y Psiquiatría de la Universidad
de Wisconsin-Madison.
“Lo que es aún más interesante, es que los cambios se observaron en
genes que actualmente son el objeto de estudio en ensayos clínicos de
fármacos antiinflamatorios y analgésicos,” declaró Perla Kaliman,
primera autora del artículo e investigadora en el Instituto de
Investigación Biomédica de Barcelona, España (IIBB-CSIC-IDIBAPS), donde
se realizaron los análisis moleculares.
El estudio se publico en la revista Psiconeuroendocrinología.
Las prácticas basadas en la meditación consciente han demostrado
efectos beneficiosos sobre los trastornos inflamatorios en estudios
clínicos anteriores, los cuales han sido validados por la Asociación de
Cardiología de los Estados Unidos de América como una medida de intervención preventiva.
Estos nuevos resultados proporcionan un posible mecanismo biológico
subyacente a los efectos terapéuticos. Asi, no se trata de estemos
cambiando nuestro material genético cuando alcanzamos estados de
meditación profundos, sino que cambiamos qué genes se expresan y en qué medida afectan al organismo.
BNE Torreón
- Fuente: Traducción original de Christian Simón Bueno; artículo en inglés en Spirit Science and Metaphysics
¿Cuál es el nivel de consciencia de tu árbol genealógico?
Una de las preguntas que debemos realizarnos, gira alrededor del nivel de “consciencia”
que había en nuestro árbol en el momento de nuestro nacimiento. Para
ello sería conveniente que repasáramos el concepto y los niveles de
consciencia de la mano del maestro Alejandro Jodorowsky.
Según sus propias palabras, consciencia es un estado de unión con la vida universal. Es una expansión continua, igual que el Universo.
Lao Tse dice, “Hay que ser como el agua que toma la forma del vaso que la contiene”.
Añade que las enfermedades son cristalizaciones de
niveles de consciencia que no cambian. “Las enfermedades genéticas son
“abrigos” que te han puesto y que vienen del árbol”
El desarrollo de la consciencia, según Jodorowsky, está
graduado en niveles, de más a menos límites, hasta procurarnos la
suprema liberación que es la que nos une de manera total con el Universo.
Partimos de que es posible liberar a la consciencia de sus límites,
paso a paso tal como se alcanzan los niveles de pericia en el kárate,
pasar simbólicamente del cinturón blanco, al negro.
Los tipos de consciencia los podemos clasificar según una escala evolutiva, empezando por el punto más bajo:
CONSCIENCIA ANIMAL (Caracterizada por los problemas con el territorio)
Solo se preocupa de cubrir las necesidades más
primarias. Transforman la realidad en una jungla de agresividad. Es lo
que ocurre en el mundo animal donde solo se desarrollan los egos más
bajos. La motivación se centra en la satisfacción de las necesidades
básicas. Se han desarrollado los egos material y sexual, el emocional e
intelectual están inmaduros. El motor de la acción es la supervivencia y
sus respuestas giran en torno a la comida, el sueño y el sexo. Un
asesino a sueldo es un ejemplo claro de consciencia animal.
CONSCIENCIA INFANTIL (Cuando la persona permanece infantilizada)
Es la propia de la infancia donde la prioridad es el
entretenimiento. Jugar, coleccionar, ver películas. Es la consciencia de
los “parques temáticos” y de las películas americanas. No se pretende
llegar a ningún sitio, no hay ideal o búsqueda, sólo se plantea
entretener. La sociedad americana está en este nivel, es la cultura del
ocio y entretenimiento, no saben defenderse a pesar de la maquinaria
bélica de la que disponen. Nuestra sociedad trata de mantenernos en este
nivel, donde somos consumidores compulsivos. Un niño tampoco puede
montar ninguna “revolución”, el poder puede manejarnos con total
tranquilidad…
CONSCIENCIA ROMÁNTICA (En este nivel se está permanentemente pidiendo…sin dar)
El mundo de las telenovelas y de las noticias del
corazón. Hay una visión cursi de la vida que conduce al perfeccionismo.
Podemos observar a este personaje típico en muchas de las series de
televisión actuales. Consiste en valorar por encima de todo el hecho de:
“realizarse es encontrarse con su pareja”. Continuamente se está a la
búsqueda de la mujer o del hombre ideal. No se es consciente de que la
pareja es una crisis continua.
CONSCIENCIA ADULTA NEGATIVA (El adulto es el sujeto que invierte. Ahora bien, puede ser un adulto explotador, cuyo afán sea poseer y explotar)
Es el político, industrial o traficante de drogas que
hace mucho dinero aprovechándose de los niños y de los románticos. (Los
que se encuentran en un nivel inferior de consciencia). Usan su poder en
beneficio propio sin valorar el daño que está provocando a la sociedad
en la que vive. No le importa plagiar, si eso le va a aportar
beneficios. Responsables de crear industrias “tóxicas” que generan
muchos beneficios pero contaminando y lastrando a la sociedad. De ser
explotador, el egoísmo le puede llevar a ser abusador y vivir en un
aislamiento mental con nivel cero de empatía.
CONSCIENCIA ADULTA POSITIVA (El adulto
generoso, que por el contrario no se queda nada para él, sino que se lo
da a los demás. El adulto generoso también sabe recibir y aprende lo que
es el servicio).
Es el que da un servicio a su comunidad, aunque gane
mucho dinero con eso. Puede ser un gran médico o cirujano. Tal vez un
empresario que además de ganar dinero beneficia de alguna manera a la
sociedad que le rodea. Muchas veces la consciencia adulta lo es a escala
local. Actualmente saltan a la prensa constantemente acciones
solidarias de conocidos empresarios y artistas que son claros ejemplos
de este nivel de consciencia.
CONSCIENCIA PLANETARIA (El nivel al que todos los habitantes del planeta deberíamos de aspirar)
Cuando el servicio que se ofrece trasciende las barreras
locales y se expande a nivel planetario. Es el nivel al que debemos
aspirar ya que todos nos movemos por el Universo a bordo de esta nave
espacial que se llama la Tierra. Pero el error del ser con consciencia
planetaria es quedarse estancado en el aquí y ahora, y así, no llegar al
destino de cada ser: el de fusión total con el Universo.
CONSCIENCIA CÓSMICA (En este nivel ya
se ha descubierto que todo está unido. El secreto de la conciencia es la
“re-unión: volver a unir lo que estaba separado)
Estamos en un sistema planetario girando alrededor de
una estrella que es el Sol. Formamos parte de una galaxia que a su vez
pertenece al universo. Es una escala muy grande, que nos supera y
convierte en una pequeña gota de agua en un inmenso océano. Sabe
relativizar los problemas cotidianos, porque se inclina ante las leyes
del cosmos. Acepta la muerte, se desprende de toda posesión y se entrega
a la vacuidad.
CONSCIENCIA DIVINA (Nivel de conciencia unida al nombre inefable que está dentro de cada uno)
Es la que alcanzaron: Buda, Cristo y Mahoma. Un nivel
que cae fuera de nuestro alcance, somos seres humanos, la divinidad
queda en otro plano de momento. Sin embargo, todos llevamos dentro esa
llama divina, nuestro Dios interior. Todos nuestros “yoes” se pliegan
ante este diamante central, que no podemos conocer, pero sí sentir.
Nuestra mirada al mundo está filtrada por el nivel de
consciencia que tengamos y ésta, a su vez, está directamente relacionada
con el nivel de consciencia de nuestro árbol genealógico. Sin embargo, todos podemos ir avanzando.
El edificio de la consciencia lo vamos construyendo a lo largo de
nuestra vida desde abajo hacia arriba, todos los niveles son
importantes, todos hay que vivirlos. Incluso cuando hayamos alcanzado
pisos elevados, el ático, el mirador…
¿Qué es falta de consciencia?
Cuando algo que te ha sucedido y no recuerdas te está
marcando. El trato que te dieron tus padres: las neuras, obsesiones,
maltratos…se transmiten por el árbol genealógico. ¡Tú haces lo que te
han hecho!
Es como una maldición, pero se puede cortar. Si nos
hacemos conscientes de nuestros traumas genealógicos, los desactivamos.
De ese modo curamos nuestro árbol genealógico, dejamos de transmitir
por él esos errores. Según Jodorowsky, el último don que tú das es tu
conciencia. Cuando lleguemos a la muerte, lo mejor que podemos ofrecer
es una perfecta y luminosa conciencia, una conciencia clara que hay que
saber crear.
“Cuando empiezas poco a poco a desprenderte de tu identidad, a ser un humano genérico, dejas de verte en una edad determinada. Luego dejas de identificarte con el tiempo en general. Después ya no te reconoces originario de una patria o hablante de una lengua determinada. No te ves en tu nombre, no te confundes con las cosas que posees, vas cesando en la identificación. Te agarras a lo que eres. A la alegría de la vida. Eres cada vez más feliz y no necesitas el traje rígido del carácter o de la personalidad. Te haces fluido, como el agua.”
BNE Torreón
- Fuente: Alejandro Jodorowsky, Plano Sin Fin
Las resistencias: fuerzas contrarias al cambio
La psicogenealogía parte de la premisa
de que determinados traumas y comportamientos inconscientes
se transmiten de generación en generación, por lo que para que un
individuo tome consciencia de ellos y pueda desligarse de los mismos es
necesario que estudie su árbol genealógico. Ahora nos encontramos en la
segunda parte, después de un arduo trabajo en el que hemos recopilado y
organizado mucha información sobre nuestro árbol genealógico.
Tal vez ya visualizamos “la misión loca de nuestro
árbol” que puede consistir en una profesión (el abuelo era abogado como
nuestro padre y como nuestro caso), en un determinado tipo de
casamiento, o en cualquier otra determinación… Cuando nos separamos de
su programa establecido empezaremos a encontrar resistencias que simbolizan las quejas de nuestro árbol para que nos liberemos del contrato de lealtad que nos une a él.
Estas resistencias son como corrientes marinas que se
oponen al avance de un navío. Pueden manifestarse sin que el mismo
consultante sea consciente e influyen tanto en su comportamiento, como
en hechos sincrónicos que suceden alrededor del momento en que se pone en marcha un cambio.
Imaginémonos el árbol genealógico actúa como un camarero
que lleva su bandeja, cargada con vasos y botellas, apoyada sobre una
mano. Cuando un vaso se sale de su sitio (el individuo que toma
consciencia), toda la bandeja se desequilibra y eso es lo que el
camarero tratará de evitar. Debe encontrar el nuevo punto de equilibrio, es un momento donde el árbol “grita”, se desequilibra el sistema.
¿Hasta dónde podemos llegar?
Es muy importante entender que cuando nos movemos
llevamos a todo nuestro “clan” con nosotros (se dice que junto a
cualquier persona siempre viajan todos sus ancestros, unas catorce
personas como mínimo: los padres, abuelos y bisabuelos). En algún
momento de nuestra vida escuchamos la “llamada” para realizarnos, pero
una pared de resistencias se opone a nuestro avance,
como una bestia que nos frena. En ese momento necesitamos encontrar a
una figura que actúe como maestro/a que nos abra una puerta en esa
muralla defensiva que es el árbol genealógico.
También podemos dejarnos conducir por un experimentado
arbolista que sin duda nos facilitará el proceso y sabrá cómo trabajar
con nuestras resistencias para desarmarlas. El arbolista es un conocedor
de los símbolos que se emplean en las diferentes culturas y
tradiciones. Señala las cosas que ve y marca el camino, pero es el
consultante quién ha de realizar el esfuerzo por sanarse, nadie lo puede
hacer por él.
Recordemos que aunque un maestro pueda indicar dónde está la puerta, somos nosotros los únicos que podemos cruzarla.
En ese nuevo camino que se nos abre, nos encontramos con
aliados que nos ayudan y con enemigos que nos recuerdan la persistencia
del pasado. En un punto del camino morimos a lo que éramos y
realizamos una “mutación”, traicionamos a nuestro “clan” (en realidad lo
que ocurre es que elevamos nuestro nivel de consciencia, dejamos de repetir viejas fórmulas caducas).
Hay que aclarar que nuestro éxito también es el éxito de
nuestro árbol genealógico. Lo que nos damos a nosotros mismos, se lo
estamos dando a nuestro árbol. Entendemos que las resistencias son
reacciones de defensa. Cada vez que nosotros “movemos algo” nuestro clan
también se mueve por efecto del inconsciente familiar que trata de reequilibrar
la situación. No estamos atados a ese inconsciente, aunque sin duda nos
“fastidia” cada vez que tratamos de transformar alguna cosa.
En muchas ocasiones no queremos cambiar porque nos identificamos más con la identidad que nos dio el árbol que con la propia,
porque además, pensamos que si cambiamos ya no nos van a querer igual.
Si siempre he sido “el vago de la casa, como el tío Roberto y ahora me
vuelvo trabajador… ¿qué va a pasar?, ¡no me voy a reconocer! y para
colmo, ¡no me van a reconocer, ni a querer si me salgo del guión!”
Hay múltiples formas en que esas trampas-resistencias asoman
en nuestro avance, pueden aparecer enmascaradas de muchas formas, por
ejemplo: no encontrar los datos, o que los encuentre y se me pierdan,
llegar tarde o faltar a la cita con el arbolista… Es bueno que sepamos
detectarlas, para interpretarlas y desactivarlas antes de que boicoteen
nuestro avance hacia lograr la finalidad.
El disolvente universal es una persona que ha desarrollado en su corazón el amor divino. Un amor que disuelve todas las resistencias.
BNE Torreón
- Fuente: Alejandro Jodorowsky
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